CAESARAUGUSTA VISIGODA (SIGLOS V-VIII)

 Por Víctor Longares Abaiz


Tras la caída del Imperio romano en Occidente, la ciudad de Caesaraugusta continuó siendo uno de los principales núcleos urbanos del valle del Ebro. Durante la época visigoda (siglos V-VIII), la antigua colonia fundada por Augusto mantuvo gran parte de su importancia estratégica, política y religiosa, convirtiéndose en una de las ciudades más relevantes del noreste de Hispania.

 


La ciudad conservaba además importantes infraestructuras heredadas del periodo romano, como sus potentes murallas y parte de su trama urbana. Estas defensas permitieron que siguiera funcionando como una plaza fuerte, en un tiempo en el que muchas ciudades del Imperio habían sufrido un grave declive. Aunque la vida urbana se redujo respecto a los siglos anteriores, Caesaraugusta mantuvo su papel como centro administrativo y económico del territorio circundante.

Otro elemento fundamental de su relevancia fue su peso religioso. La ciudad era sede episcopal y tuvo un papel destacado en la organización de la Iglesia visigoda. En ella se celebraron varios concilios, entre ellos el de 592 y otro en 691, lo que demuestra su importancia dentro de la estructura eclesiástica del reino. En la sociedad visigoda, donde Iglesia y poder político estaban estrechamente vinculados, este papel religioso reforzaba también la influencia de la ciudad en la vida pública.

Entre el 631 y el 651, fue obispo de Caesaraugusta el influyente San Braulio. Gran intelectual, fue colaborador del obispo de Sevilla, San Isidoro. Durante su episcopado, Caesaraugusta fue uno de los principales centros religiosos del reino. También fue muy importante su papel político en los reinados de Chindasvinto y Recesvinto, imponiendo su criterio en cuestiones religiosas y jurídicas, como la prohibición a los judíos de realizar celebraciones religiosas públicas.  

 


La rebelión contra Agila I y la guerra contra los vascones

En el año 549, estalló una revuelta contra el rey Agila I. Caesaraugusta fue un importante centro rebelde. Las tropas de Agila I llegaron a Caesaraugusta, después de luchar en Córdoba. Encontraron una ciudad hostil y beligerante, en la que el rey sufrió una gran derrota, perdió el tesoro real y vio morir a su hijo en combate. El apoyo de Caesaraugusta a Atanagildo fue crucial para que este ganase la guerra y se proclamase rey, tras el final de la guerra, en el 555, al ser asesinado Agila I.

Uno de los factores clave de la importancia de Caesaraugusta fue su posición estratégica. Situada en el centro del valle del Ebro, controlaba rutas fundamentales que comunicaban la Meseta con el Mediterráneo y con los pasos pirenaicos. En una época marcada por conflictos y tensiones fronterizas, esta ubicación la convertía en un punto esencial para la defensa del reino visigodo frente a incursiones de pueblos vecinos. Especialmente duras fueron las incursiones de los vascones, de gran intensidad en los siglos VI y VII, que arrasaron amplias zonas del valle del Ebro. Caesaraugusta tuvo que reforzar sus murallas y sus defensas, para hacerles frente.

 

La aristocracia local

La importancia de la ciudad de Caesaraugusta también se debía a la presencia de una influyente aristocracia, con grandes propiedades rurales. Estas familias nobles descendían de las élites romanas que habían trasladado su riqueza al campo y construido villas, que acabarían transformándose en pueblos. Tenemos varios ejemplos de estas villas, como Cariñena, Leciñena o Sariñena (con un posible origen en villas fundadas por patricios llamados Carinius, Licinius o Sarinius respectivamente). Durante el dominio visigodo, estas familias hispanorromanas habían consolidado y ampliado su poder, al unirse por vínculos matrimoniales con las élites visigodas, llegando a formar en todo el valle del Ebro una élite política y militar regional, muy vinculada a familias poderosas de Toledo o del sur de la Península.

Uno de esos poderosos nobles era el conde Casio, dueño de extensas propiedades entre Tudela y Caesaraugusta. Con la llegada de los musulmanes, en el 711, se convirtió al islam y consiguió negociar su posición, de manera que los Banu Qasi (“hijos de Casio”) se convirtieron en un pilar esencial del dominio musulmán en el valle del Ebro. A pesar del cambio de régimen, el poder continuaba en manos de las mismas familias. 

 

 

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