Por Víctor Longares Abaiz
En
1416, Alfonso V sucedió a su padre Fernando I como rey de Aragón, Mallorca,
Sicilia y Cerdeña y conde de Barcelona.
Su
política interior fue dirigida a solucionar las revueltas de los payeses
catalanes y sofocar las rebeliones de Cerdeña y Sicilia. Tras ello, tomó alguna
plaza en la isla de Córcega. Sin embargo, por lo que este rey es más conocido
es por s corte de Nápoles.
REY DE NÁPOLES
En
1421, Juana II de Nápoles le pide ayuda, ante el sitio que sufría por parte de
Luis III de Anjou. Su intervención provocó que le adoptase como hijo y heredero
y le nombrase duque de Calabria. Fijó su residencia en Nápoles y nombró regente
de Aragón a su esposa María. De esa manera, Alfonso V se centró en la guerra en
el Mediterráneo, con gran éxito. Esto provocó que el duque de Milán, Filippo
María Visconti, alentase una revuelta encabezada por los Sforza, que obligó a
Alfonso V a refugiarse en el castillo de Castel Nuovo, en Nápoles, en 1423.
Cuando llegó la flota aragonesa, tomó Nápoles y echó a Juana de la ciudad. Tuvo
que regresar a la Península para afrontar un enfrentamiento con Castilla y dejó
Nápoles al mando de su hermano Pedro, quien lo perdió a manos de Francisco
Sforza, en 1423. Alfonso volvió a Italia en 1432, pero la alianza del Papa con
el emperador Segismundo le obligó a firmar una tregua de 10 años. Sin embargo, en
1434, Juana nombró heredero a Renato de Anjou, por lo que Alfonso V intervino,
con ayuda de sus hermanos Juan, Enrique y Pedro. Tras varias conquistas en el
sur de la península italiana, Alfonso entró victorioso en Nápoles el 23 de
febrero de 1443, obteniendo el
reconocimiento del Papa Eugenio IV.
POLÍTICA
CULTURAL
Alfonso
V de Aragón, el Magnánimo, fue una figura clave en la difusión del
Renacimiento fuera de Florencia, especialmente hacia el sur de Italia y la
Península Ibérica. Su corte en Nápoles actuó como un auténtico puente
cultural entre Italia y la Corona de Aragón, pues:
· Atrajo a artistas
de toda Europa, incluyendo flamencos, italianos y de la Corona de Aragón.
· Pisanello, un gran
medallista, trabajó en su corte y creó medallas con su retrato.
· Leonardo da
Besozzo
y Jacomart (Jaume Baçó), entre otros, decoraron iglesias y palacios con
frescos y retablos.
· Alfonso
fue un gran protector de los humanistas, como Bartolomeo Fazio y Giovanni
Pontano, quienes escribieron sobre historia, filosofía y política. Sus
obras se difundieron por toda Europa.
· Su
corte acogió a eruditos bizantinos exiliados, lo que enriqueció aún más
el ambiente cultural napolitano y conectó el Renacimiento italiano con el
legado griego.
· Su
biblioteca real fue una de las más ricas del sur de Italia, con manuscritos
clásicos y contemporáneos. El papel de esta biblioteca fue decisivo en la
recuperación de los autores grecorromanos.
·
Alfonso
utilizó el humanismo y el arte para legitimar su poder, lo que inspiró a otros
príncipes del Renacimiento a hacer lo mismo.
· Reformó
el Castel Nuovo, donde encargó un arco de triunfo monumental
decorado con esculturas renacentistas, símbolo de su poder y cultura. Su
iconografía clásica y monumental fue una declaración visual del nuevo ideal
renacentista.
· Introdujo
elementos arquitectónicos de inspiración florentina y romana, mezclados
con el estilo gótico catalán y el flamenco. Este estilo híbrido, que podemos
ver en Castel Nuovo, fue imitado por otras cortes europeas, convirtiéndose en
el estilo arquitectónico del primer
Renacimiento, sobre todo en la Península
Ibérica y en Italia.
· Alfonso
V mantuvo contacto permanente con Florencia, Milán y Roma, intercambiando
embajadores, artistas y libros. Esta relación permitió que el Renacimiento impregnase
toda la península italiana.
· Respecto
a la Península Ibérica, su proyección cultural se sintió en Barcelona, Valencia
y Zaragoza, donde se empezaron a construir palacios, iglesias y capillas con
elementos renacentistas. Su sobrino Fernando el Católico heredó la visión
cultural de Alfonso, facilitando que el Renacimiento se extendiese también por
toda Castilla.
Alfonso
convirtió Nápoles en una plataforma estratégica para extender la
influencia de la Corona de Aragón por el Mediterráneo oriental. La
presencia de Aragón en la península italiana alteró el equilibrio de poder
entre Francia, el Papado y los estados italianos, provocando alianzas y
conflictos de los que Alfonso V supo sacar provecho y consolidar a Aragón como
la gran potencia mediterránea.
Alfonso
V murió en 1458, dejando las posesiones que había heredado de la Corona de
Aragón a su hermano Juan. Sin embargo, el reino de Nápoles se lo entregó a su
hijo Fernando. Nápoles volvería a ser conquistado por un rey aragonés en 1504, con
Fernando el Católico.




Comentarios
Publicar un comentario