EL CID Y ARAGÓN

 Por Víctor Longares Abaiz

 

Se habla mucho del Cid Campeador como ejemplo de caballero cristiano. Su figura sirve al españolismo para aglutinar voluntades. Muchos aragoneses aceptan ese relato, sin entender la verdadera relación que el Cid tuvo con Aragón o, mejor dicho, contra Aragón.



Don Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador (1048-1099), estando al servicio del rey Fernando I de León, en 1063, acompañó al infante Sancho a la taifa musulmana de Zaragoza, invitados por su aliado Al-Muqtadir. En esos momentos, Ramiro I de Aragón estaba atacando Graus, en poder del emir de Zaragoza. El infante Sancho fue con sus huestes castellanas a ayudar a su tributario al-Muqtadir y le acompañó el joven Rodrigo Díaz de Vivar. En esa batalla resultó muerto el rey aragonés, Ramiro I.

Don Rodrigo Díaz de Vivar se convirtió en un personaje importante en la corte castellana. Sin embargo, siendo rey Alfonso VI (1072-1109), por diversos incidentes, en 1081, Rodrigo Díaz de Vivar fue desterrado de Castilla, junto con sus hombres, que fueron acogidos por el emir de Zaragoza, al-Muqtadir. En 1082, falleció al-Muqtadir, dividiéndose sus posesiones entre sus dos hijos. Mientras al-Mundir se quedaba con Lleida, Tortosa y Denia; al-Mutamin se convertía en emir de Zaragoza,

Inmediatamente, ambos hermanos entraron en guerra. El emir de Lleida consiguió la ayuda del rey de Aragón, Sancho Ramírez y del conde de Barcelona, Berenguer Ramón II. Rodrigo luchó junto al emir de Zaragoza y venció a las fuerzas combinadas musulmanas y cristianas en Monzón y en Almenar.

Continuando al servicio de al-Mutamin, saqueó tierras de Aragón y la zona de Morella, en poder del emir de Lleida. Este solicitó ayuda al rey aragonés y los ejércitos de ambos se enfrentaron al Cid el 14 de agosto de 1084, siendo nuevamente derrotados por él. Al-Mutamin falleció en 1085, continuando Rodrigo siendo un hombre importante en la corte del nuevo emir zaragozano, al-Mustain II. Rodrigo despertaba una gran admiración entre los musulmanes zaragozanos, que le otorgaron el título de Cid (señor).

 


En 1085, salió en ayuda de Valencia, que estaba siendo sitiada por Berenguer Ramón II de Barcelona. Rodrigo acudió con tropas reclutadas en Zaragoza y obligó a retirarse al conde catalán. El emir de Valencia, al-Qadir, honró a Rodrigo como su salvador. Siendo conquistada por los almorávides en 1094 y asesinado el emir, don Rodrigo asedió la ciudad y la tomó, convirtiéndose en su señor. Los almorávides intentarían tomar otra vez Valencia en 1097, pero los derrotó cerca de Gandía, contando esta vez con la ayuda de Aragón, su antiguo enemigo. El infante Pedro (futuro Pedro I) luchó con valentía al lado del Cid.

Don Rodrigo Díaz de Vivar murió en Valencia de muerte natural el 10 de julio de 1099. Su esposa Doña Jimena quedó como señora de Valencia, pero en 1101, los almorávides volvieron a atacarla. Sin el Cid, los valencianos no lograron resistir y la ciudad cayó. Doña Jimena y la mesnada de don Rodrigo partieron para Castilla, llevando consigo los restos mortales del Cid.


CONCLUSIONES

Como vemos, presentar al Cid como ejemplo de caballero cristiano no es nada correcto, ya que buena parte de sus batallas las ganó para los musulmanes, luchando contra los cristianos. ¿Por qué es un ejemplo de caballero cristiano alguien cuya vida desmonta el mito de la unión de los cristianos contra el islam en la Edad Media?

Castilla le traicionó y lo desterró. No pudo volver a su patria hasta después de muerto. Incluso le despojaron de todos sus bienes e intentaron matarlo, cuando era señor de Valencia. ¿Por qué se ha convertido en un símbolo para el españolismo alguien que fue desterrado de Castilla y combatió contra Aragón y Barcelona?

Aragón y Barcelona sufrieron derrotas en varias ocasiones a manos de las tropas del Cid, siempre al lado de la todopoderosa taifa de Zaragoza. Al servicio de este emir derrotó a dos reyes aragoneses (matando a uno de ellos) y a un conde barcelonés. ¿Por qué en Aragón también se admira como héroe a alguien que dificultó el avance del reino de Aragón hacia el sur durante los reinados de Ramiro I y Sancho Ramírez? 

¿No debería ser el Cid un personaje admirado solo por valencianos y zaragozanos? ¿No debería ser reivindicado por los musulmanes en lugar de por los cristianos?

La explicación a todo esto radica en que Don Rodrigo Díaz de Vivar fue un guerrero extraordinario y un gran estratega. Todos los que se enfrentaron a él fueron derrotados, ya fuesen musulmanes o cristianos. El Cid fue ensalzado por la poesía épica medieval y se crearon sobre su figura tantas fantasías si cabe como sobre el rey Arturo. Por eso, durante los siglos XIX y XX, se quiso ver en el Cid el ideal de español que se sobrepone a los reveses de la fortuna y, a pesar de ser desterrado, acaba saliendo triunfador. Respetados académicos como Menéndez Pidal otorgaron al Cid una pátina de españolismo heroico que no hemos conseguido retirar. El cine ha contribuido en esta tarea. 

Así que, tal como decía Joaquín Costa, echemos de una vez "siete llaves al sepulcro del Cid" y dejemos de utilizarlo para oscuros intereses políticos.

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